Ana y Rosa registran a Caeli

Por Ana De Alejandro García el viernes, 19 de abril de 2013

 

“Diario de una lesbiana obsesionada con la maternidad de otras lesbianas”

Diario de Campo-.

Sí, después de mucho meditarlo he decidido asumirme como una lesbiana obsesionada con la maternidad ejercida por las lesbianas. En mejores términos reconocidas como maternidades lésbicas. Así pues, llevaré mi diario de experiencias y encuentros con aquellas lesbianas que de una u otra manera han tenido a bien experimentar la maternidad.

17 de abril de 2013

El día de hoy conocí a una pareja de madres que vino desde Puebla al DF con la ilusión de casarse y después registrar a su niña como hija de ambas. Pita y Atenas* tienen cuatro años viviendo juntas, de 23 y 24 años, decidieron ser madres después de que en consulta ginecológica le dijeran a Atenas que con sus ciclos regulares para ella sería muy fácil embarazarse.

El contacto con ellas fue por medio de la Red de Madres Lesbianas en México, un grupo de Facebook que me ha permitido acercarme a lesbianas que son madres o desean llegar a serlo en toda la República Mexicana, desde Tuxtla Gutiérrez hasta Tijuana. En el grupo ellas han compartido varias experiencias con su beba de casi 6 meses, tales como la lactancia, el embarazo por medio de un donante conocido con inseminación casera, la interacción con la familia, entre muchas otras cosas.

Con la que más había platicado por inbox era con Atenas, siempre muy amable, cordial y llena de dudas. A mí, me encanta contestar dudas, casi podríamos decir que es un hobby mal sano, y pues luego de largas pláticas me pidió que le echara la mano cuando viniera a casarse al DF y a registrar a su niña. El tiempo se nos venía encima, puesto que como está a punto de cumplir 6 meses, si no se hacía pronto, sería más relajo de trámites.

Así pues, hace como dos semanas nos anunciaron por medio de la red que vendrían en cuanto tuvieran lista la documentación de Pita que por ser de otro estado no tenía las actas de nacimiento en Puebla. Nos pedían apoyo con el hospedaje, puesto que no tienen muchos recursos. Lamentablemente, Criseida (mi esposa) y yo, no tenemos espacio en casa. Así que tuvimos que esperar a que otras madres de la red se ofrecieran. Los ofrecimientos llovieron, pero conforme se acercó la fecha se fueron cancelando por diversos imprevistos. Total, que llegó la semana planeada y ya no tenían a dónde llegar. Por poco y no vienen, pero ayer de última hora, finalmente alguien ofreció su casita.

Salieron de Puebla a mediodía, mientras yo fui a una reunión con mi asesora y esperaba en la UAM-Xochimilco, donde hago la maestría, su llegada. Llegaron como a las 2:30 pm y se fueron directo a la Zona Rosa donde en el Centro Comunitario de Atención a la Diversidad Sexual les prestarían el comprobante de domicilio. Entre una y otra cosa, se me hizo a mí tardísimo y terminé llegando al CCADS como dos horas después que ellas. En ese momento, estaban ya atendiendo a Atenas, mientras que Pita cuidaba el equipaje.

Amablemente, la atendió Carlos que le indicó con sumo detalle con quién dirigirse al día siguiente para realizar su trámite de registro de matrimonio en el juzgado 7mo. Al terminar la reunión de asesoría, me invitaron un refresco en uno de los restaurantes de la Zona Rosa, para que pudieran ellas descansar, cambiar a su preciosísima beba, y mientras podíamos localizar a la madre en la Red que ofreció el asilo voluntario.

Pasaron un par de horas, la anfitriona no contestaba y tuvimos pánico de no encontrar un lugar en el que pudieran quedarse esa noche. Así que mientras, las llevé a conocer las calles de Zarco y Violeta por el metro Hidalgo, para que fueran ubicando claramente a dónde irían el siguiente día a casarse. En el recorrido hacia el lugar del juzgado, nos contestó Anís, la anfitriona en cuestión y ya nos confirmó su dirección y cómo llegar a su casa. Así que después de aclarar lo mejor posible el itinerario del día siguiente, las guie hasta la estación acordada donde nos encontramos con Anís que las hospedaría.

Llegué muy noche a mi casa, cansadísima de tantas vueltas, pero muy contenta de poder ayudar a Pita y Atenas y de conocer a la nena, que no me voy a cansar de repetirlo, aparte de linda es muy paciente, ya que no lloró en toda la tarde.

18 de abril de 2013.

Hoy, nuevamente se me hizo tarde para llegar a mi encuentro con Pita y Atenas. Tuve reunión con la maestra de mi hijo Santiago y pues para cuando llegué con ellas al juzgado 7mo, ya se habían casado, pero aún no les registraban a la beba. Estaba en el juzgado una persona que dijo que trabajaba en la delegación Cuauhtémoc con un abogado que las podía asesorar para adoptar a la niña, no registrarla. Al momento de mi llegada iban a ver al abogado. Yo cuando escuché esto me escandalicé, pues no había razón para que no les registraran a la niña. Llegamos donde el abogado y él terminó informándoles que tendrían que registrar a la nena como hija de madre soltera y luego la otra madre tendría que adoptarla como segunda madre. Para ello tendrían que ser evaluadas, pasar exámenes psicométricos y socioeconómicos y llevar terapia para entender que son una familia “normal.” creo que en ese momento vio la cara de pocos amigos que puse, porque quiso rectificar explicando que él sabe que sí son normales, que lo único era su condición. Y yo pensaba dentro mío, ya mejor que no le componga porque lo estropea más. Abrí la boca para aclarar: “se dice ‘común y corriente’.” Ahí, Pita preguntó qué pasaría si no pasaba el examen socioeconómico, si el DIF les quitaría a la hija. Él le explicó que no, pero que siempre era mejor asegurarse de que se podía mantener al menor antes de tener un hijo. Y bueno, con todo el amargo sarcasmo que cabe en mí agregué: “igualito que se hace con todas las parejas heterosexuales, ¿no? Primero se les pide que comprueben que pueden tener hijos y luego los tienen.” Él que ni cuenta se dio de lo que dije contestó: “¡Sí!” Luego, pensó, rectificó y cambió: “Digo, no, pero deberían”. Antes de entrar a su despacho, yo había estado marcando a una amiga de la Red de Madres que ya tiene registrados a sus bebés con los apellidos de las dos mamás. Así que en el momento en que más incoherencias mencionaba el abogado me entró una llamada para asesorarme de cómo hacer para ir a registrar a la nena ese mismo día. Por lo que di las gracias y me salí. Detrás mío vinieron Atenas y Pita. Nuestra amiga nos comentó con quien teníamos que acudir en el juzgado central del Registro Civil y nos dio instrucciones de qué llevar a una cita que había sacado para las 2 pm. Era 1:30, así que en media hora teníamos que sacar una copia al comprobante de domicilio (que ahora estaba entre la papelería del 7mo juzgado) y llegar al lugar.

Para bien, la jueza del juzgado no tuvo problema con entregar el comprobante y permitir que se le sacara una copia. Eso sí, pidió de favor que una vez que estuviera registrada la niña le regalaran una copia del acta para ver cómo había quedado. Tomamos taxi al edificio en Arcos de Belén y corrimos hasta la oficina en cuestión. Ahí explicamos que tenían una cita para registrar una niña con dos mamás.

Entre la revisada de la documentación y todo estuvimos esperando una hora y veinte minutos. Nótese que en el inter registraron al menos a tres bebés de procedencia heterosexual. Revisaron dos veces el comprobante de domicilio, puesto que no coincide con el lugar de origen de la beba que es de Puebla. El juez pidió autorización para ver si era válido ese comprobante y le dijeron que sí. Luego reparó en que el acta de matrimonio era del mismo día y preguntó por qué la jueza no había querido registrar a la niña. Le explicamos que sí quiso, pero llamó para pedir autorización y no le resolvieron.

Se volvió a ir con la papelería en mano. Regresó al cabo de unos minutos mientras Atenas en ascuas trataba de adivinar si la registrarían en esa misma vuelta o no. Esta vez les entregó a nuestras compañeras un formato de “solicitud de acta de nacimiento” donde venían en blanco los datos de la niña y decía: “datos de la madre” y luego renglones más abajo otra vez “datos de la madre”. También venía doble “datos de los abuelos maternos”. El juez pidió que primero pusieran los datos de la madre no biológica y luego los de la biológica. Así fue registrada la pequeña Caeli. Eso sí, les pidió que además hicieran una carta con protesta de decir verdad dónde enunciaran que ellas vivían en concubinato desde hace 4 años y por lo tanto la nena fue concebida como proyecto común. Esto porque la niña nació antes de que efectuaran su matrimonio.

Al terminar el feliz evento, y con todo el cansancio encima nos fuimos a comer y descansar de un par de largos y agotadores días.

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