La familia de Angélica

Por Ana de Alejandro. Febrero 9 de 2016

“No me arrepiento de nada. La vida es así simple y complicada a la vez. Yo soy libre de exponerme y visibilizar mi vida. Mi familia me apoya. Aquí no hay rollos, nadie se asusta y si alguien que no sea parte de mi pequeña familia se ofende, pues ¡qué pena!, pero así son las cosas aquí. ¡Sé que soy mucha tela para cortar!”

Angélica Segura

Angélica Segura Tenorio, tiene 39 años y vive en Guadalupe, Nuevo León uno de los once municipios del Área Metropolitana de Monterrey, donde se encuentra el mismísimo Cerro de la Silla. Ella vive con su pareja, Reyna de 44 años y su hijo Erick de 21 años, Ana Karen, su nuera y el más reciente miembro de la familia, el nieto Ander, que ya muy pronto tendrá un hermanito o hermanita.

El hijo de Angélica, la nuera y el nieto.
El hijo de Angélica, la nuera y el nieto.

 

Angélica Segura y su hijo.
Angélica Segura y su hijo.

Angélica es lesbiana, madre y abuela. Ella tiene una familia lesbomaternal y es un ejemplo más de maternidades lésbicas visibles. Al respecto ella nos platica, que se dio cuenta de forma consciente que es lesbiana a los 12 años, cuándo se enamoró de una amiga en la secundaria. “Aunque yo siento que desde pequeña ya había algo en mí,” aclara la compañera de la Red de Madres Lesbianas en México. “Entre los 7 y 8 años había indicios de mi preferencia hacia las niñas, no sé cómo decir lo que sentía, pero todas sabemos, ¿verdad?” Angélica narra la confusión que sintió al darse cuenta de su lesbianismo y al pensar en otras lesbianas que conocía, “a los 12 años me dije: ‘ah, ok, soy rara’ y la verdad fue un mar de miedos, dudas, enojo porque yo no quería ser esa gente rara. No, yo no sería como Bola, la primera chica lesbiana masculina que conocí de niña en la primera colonia en la que viví. Porque lo único que oía decir de ella era ‘qué asco, pobre de su mamá el hijo joto y la hija machorra.’  Eso me hizo sentir total terror. Por eso yo nunca dije nada.” Al pasar el tiempo, una chica de nombre Manuela, amiga de su hermana frecuentaba la casa familiar, “ahí sí latió todo en mí y en ella. Nos enamoramos y ya no pude reprimir mi forma de ser, ni de amar”.

La historia de Angélica, como la de muchas en su situación, está marcada por el régimen de heterosexualidad obligatoria que marca la educación en el seno de las familias mexicanas. Así fue como, a pesar de reconocerse diferente y saberse enamorada de otras mujeres, en su casa ella se mantenía dentro del clóset. “La mía no fue una elección,” aclara refiriéndose a su llegada a la maternidad, “fue algo inesperado. Yo ya estaba en prepa y seguía siendo de closet. En casa tuve muchos novios e incluso estuve comprometida a mis 15 años.” Se ríe al recordar. “Obvio, busqué pretextos y terminé la relación. En casa había rumores sobre mí. Yo le tenía terror a mi papá y a mi mamá no quería herirla”. Es guiada por esta compleja situación que a los 17 años decidió mantener relaciones sexuales con un hombre “que me hiciera sentir una mujer normal, no me juzguen, eran otros días.” Ella pensaba que habían mantenido relaciones de forma protegida, “según yo, nos cuidamos, pero supongo que él no se puso bien el condón o que estaba defectuoso porque, ni 20 minutos duró el asunto, el caso es que pasaron los días y, ¡zaz!, se atrasó mi periodo. Ahí supe que estaba embarazada.”

Angélica describe su vida a partir de su inesperada maternidad como “una novelota.” Ella crió a su hijo en un hogar de puras mujeres, lo cual, desde su punto de vista, “ayudó mucho a que a él se le hiciera menos complicado el criarse con dos mujeres.”

Angélica y Manola mantuvieron su relación por 20 años, en los que cortaban y volvían. Mientras que estuvieron juntas, hubo un periodo de 6 a 8 años en que vivió con otra pareja, de nombre Nora, quien también amó a Erick y le ayudó a criarlo. Sin embargo, Manola siempre permaneció. “Bueno, yo viví con Nora y Manola estaba con otra persona, pero nunca dejó de estar con mi hijo. Lo veía a escondidas.” Un día, la psicóloga del kínder le llamó a Angélica para hablar sobre la situación, “Erick dibujó a su familia y en una esquina otra persona.” La persona en la esquina del dibujo era Manola. La profesional les preguntó quién era y cuál era su relación con Erick. “Le expliqué y me dijo que al niño le hacía falta que dejara de lado mis cosas personales y permitiera la convivencia entre ellos.” Resuelta a hacer lo mejor para su hijo, Angélica siguió las indicaciones de la psicóloga, “lo hice, sólo que se volvió a dar una relación de amantes o pareja, ya que Nora me fue infiel por su parte, también. Estábamos mal. Caí de nuevo porque, la verdad, no podía dejar de sentir amor por Manola.” Ahí fue cuando Nora y Angélica decidieron dejar que Manola viviera con ellas en la misma casa. “Nosotras (Nora y Angélica) luego nos dimos un tiempo y volvimos porque yo ya no creía al cien por ciento en Manola. Ella decidió irse de nuevo, pero sin dejar de ver al niño.”

Finalmente, la relación con Nora terminó. Manola se enteró y buscó a Angélica de nuevo. Como era de esperarse en una relación tan intensa, volvieron. Siguieron como pareja hasta que Erick cumplió 14 años. Vivieron juntas, pero los últimos 5 años fueron de violencia familiar, “Manola me violentaba de todas las formas posibles”, así que esta vez terminaron y ya no hubo vuelta.

Ahora reflexiona con respecto a aquella época y dice: “lo sé, estuvo mal, lo sé. Fue algo que estuvo mal para mí porque no me veo a mi misma como alguien poliamorosa. Soy más bien monógama, no porque la sociedad lo dicte, sino porque es muy complicado para mí lidiar con diferentes caracteres”. Así que, fueron tres mujeres en total, durante los primeros años de Erick. Él no se dio cuenta de la situación puesto que era muy pequeño, pero Angélica dice que, “él era muy feliz con las tres cuando salíamos juntos y pues así se dio. Lo crie simple, enseñándole a amar, a respetar y a ser empático, caritativo y respetuoso hacia cualquier ser humano, en especial a ser compasivo.”

En cuanto a su forma de ser mamá, ella nos cuenta que es una mamá “clásica, pero no pendeja” Describe su forma de crianza como amorosa, firme, respetuosa e imperfecta. “La verdad, yo recibí mucho apoyo de mi mamá, mis hermanas y mi ex pareja. Reconozco que ella fue y es una parte importante en la vida de mi hijo.”

Ella considera que como mamá lesbiana los retos que enfrentó fueron “lograr que mi hijo me viera sólo como su mamá, que su entorno fuera seguro y que él no tuviera que luchar batallas por ser hijo de dos mujeres, que fuera feliz y su niñez bonita: lo que todas las mamás queremos.” Por otra parte, también piensa que cometió un error al no dejarlo luchar sus propias batallas por ser hijo de dos madres.

Angélica señala que fue un reto que él creciera sin que le afectara tener dos mujeres criándolo. “Obvio, sí había de repente algún niño que lo quiso ofender, pero Erick estaba muy fortalecido del amor que recibía. Además, desde los 5 años le expliqué de forma simple que Mami amaba a otra Mami, porque el amor es así: nace donde menos lo esperas.” Ella le dijo también que no podía existir nada malo en que dos mujeres o dos hombres se amaran. “Su niñez no fue común porque él veía a sus tías y tíos, mis amigas lesbianas masculinas, con sus parejas femeninas. O bien, mis amigos gay o travestis, ya que en casa vivieron varixs tras haber sido rechazados por sus familias.” Así fue como

Erick creció viendo como “existía gente buena y noble. Simplemente personas que amaban a otras personas de su mismo género con el mismo amor que lxs demás.”

Mi casa fue refugio de amigas y amigos. Mi papá y mi mamá lxs apoyaron a todxs. Después de yo pensar en su rechazo, ¡oh sorpresa!, terminaron por enseñarme a mí que me habría ahorrado mucho pensamiento estúpido de haber tenido el valor de hablar, pero nunca hubiese tenido la bendición de tener a mi hijo, ni de tener la hermosa familia lesbomaternal que tengo hoy.

Angélica y Reyna, su actual pareja, se conocieron en un bar festejando el cumpleaños de la primera. Ella estaba con un grupo de amigas, mientras que Reyna se encontraba en una mesa continua. Reyna se acercó para pedir una silla que parecía estar desocupada. Angélica le dijo que podía tomarla, pero “le pedí que al llegar mi gente la regresara, por eso le caí mal, por mamona. Palabras de ella”, asegura en confianza entre risas. Al final de la noche, Reyna terminó sentada junto a Angélica, cantando. Luego la acompañó al baño y ahí Angélica nos cuenta que la desafió: “’Me quieres besar, ¿verdad?,’ y dijo ‘sí,’ y yo ‘pues bésame’” Y se besaron en lo que Angélica pensaba un ligue de una noche, “y llevamos casi 5 años juntas, ha sido maravillosa conmigo, y Erick está más que feliz con ella.”

Angélica siguió viendo a Reyna en el bar, de vez en cuando que coincidían. Hasta que perdió el celular y luego dejó de ir al bar. Lo que Angélica no sabía es que Reyna tenía la tarjeta del negocio de una prima suya que es estilista. Reyna fue a buscar la estética de la prima desde Escobedo a Guadalupe (es una distancia bastante grande) para cortarse el pelo. Sólo era el pretexto para ver a Angélica. Cuando Angélica llegó y la vio se sintió incómoda porque estaba “fodonga del trabajo” y no quería que Reyna la viera así. Como se fue a esconder a la recámara, su reacción preocupó a Reyna, ella pensó que Angélica se había molestado de verla, aunque en realidad “mi corazón latía con fuerzas, ansiaba saltarle encima.” Al quinto mes de conocerse Reyna se fue a vivir con Angélica, “¡ay el amor!, y queremos boda y bebé, pero no hemos podido lograrlo no perdemos la fe en el amor que sentimos. Nosotras dejamos atrás nuestro pasado y empezamos una historia totalmente diferente. Renací en el amor de mi mujer soy feliz y todos los días agradezco a la vida que fuera en este momento que ella llegara a mi vida.”

Angélica y Reyna
Angélica y Reyna

Así es como, actualmente, Angélica vive con Reyna, con ellas vive su hijo Erick quien junto a Ana Karen ya las hizo abuelas. “Mi etapa de abuela… ¡la amo y disfrutó mucho! Ha sido una experiencia hermosa ver a mi hijo feliz, pleno, encaminado ya en esta etapa. Ver que fui imperfecta, madre, pero que me salió tan bien el resultado.” Ríe resuelta y orgullosa. “Obvio, yo estoy feliz. Me siento plena para disfrutar a mis “xukys1)Referencia a la cultura pop, Xuky es “Chucky” reconocido personaje de ficción, protagonista de un filme de terror: El muñeco diabólico.” y a mi mujer. Reyna es maravillosa, la mejor mujer que existe para mí y como abuela ni se diga ella y Ander tienen su romance. Entre ella y mi hijo tienen su conexión y su amor.”

En cuestión de discriminación, Angélica nos narra sus experiencias, “he vivido la discriminación que todas han vivido, que me quisieran subir a la patrulla por andar con mi novia de la mano. La de mis ex novios, que llegaron a decir ‘es que no cogió conmigo bien para que le gustara’. La clásica, de algunas mamás que ya no dejaron a sus hijas ser mis amigas. Esas de gente que no importa en realidad. En la vida diaria, de mi gente cercana o familia no, la verdad no. En mi vida como madre lo más criticado fue ser soltera. Como mamá lesbiana solo una maestra en 4o grado agarró a mi bebé por tener dos mamás, pero le fue como en feria, ya que nos apoyaron las mamás de los compañeros de mi hijo y una amiga que es maestra y lesbiana también. Hace pocos días viví discriminación por parte de una cuñada, dijo tanta basura y estupidez en casa de mi mamá.”

Para Angélica, lo más triste de esta discriminación por parte de su cuñada fue ver a Reyna, “mi mujer aterrada por pensar en mi reacción. Yo solo contesté de forma educada, sin alterarme, ni ser grosera y no porque no se lo mereciera. Se merecía unos catorrazos bien sabrosos, pero no estaba en un lugar que me valiera. Mi mamá suegra está malita y yo nunca haría algo que pusiera en riesgo su vida. Al final, y antes de que ella dijera más, agregué: ‘con la mente vacía, con odió, con lesbofobia, misoginia, machismo e ignorancia, así hablas, Yania, con basura’ y solo así se detuvo. Mi mujer le dijo: ‘ya cállate, Yania, no eres nadie para decir nada, bájale ya. Yo no me meto en tu vida, que te valga la mía,’ nos contuvimos para no decirle más.”

Con la finalidad de mantenerse informada, Angélica forma parte de varios grupos en línea de temas lésbico. Así fue como llegó a la Red de Madres Lesbianas en México. En sus propias palabras: “llegue a la Red por Las Juanas. Ahí se mencionaba a Ana y Criseida, LasDosMamis activistas. Investigué y, ¡zaz!, di con ustedes.” Para ella la

RDMLM le ha representado saber “que somos un kilito de mujeres hermosas con familias lesbomaternales y luchando por tener los mismos derechos e igualdad.” Entre algunos beneficios adicionales que la RDMLM ha traído a su vida ella enuncia quitarse machismos, reeducarse día a día, conocer el feminismo más, e incluso comprender las diferencias. “Aún estoy en pañales para empoderarme”, agrega.

Ella recomienda la RDMLM “a todas las mamis” porque “el estar aquí es un aprendizaje y un apoyo muy importante.” El consejo que ella como madre lesbiana daría a otras sobre maternidad es no bajar la guardia. “Por más complicado que parezca ser mamá es una hermosa vivencia, no están solas y siempre que necesiten ayuda pídanla. Nunca vivan con temor, no están solas, somos muchas y unidas podemos más.”

Angélica Segura y su nieto.
Angélica Segura y su nieto.

Notas al pie   [ + ]

1. Referencia a la cultura pop, Xuky es “Chucky” reconocido personaje de ficción, protagonista de un filme de terror: El muñeco diabólico.

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